Suaves caricias.
Narra Louis:
Marina y yo acabamos tumbados en la arena del lago, con una manta
tapándonos, y abrazados. Ella tenía su cabeza sobre mi pecho. Sin
duda, era la mejor noche de mi vida. Nunca podría haber imaginado
estar con una chica tan especial. Después de lo que había pasado
esa noche, después del beso, daba por echo que estábamos juntos,
pero debía preguntárselo.
-Marina, tengo que hablar contigo, debo preguntarte algo.-Ella no
contestó pero decidí empezar a hablar.- verás, después de que nos
besáramos, he empezado a pensar, y me he dado cuenta, de que te
quiero, mucho, no se si tu sentirás lo mismo, y es lo que quiero
saber, porque si fuera así, me encantaría que estuviéramos en
serio, oficialmente... estoy un poco nervioso, no se si me habré
explicado bien. Qué te parece?-el corazón me iba a mil por hora, no
sabía que iba a contestar, de verdad estaba muy nervioso, nunca me
había sentido así. Ella no contestaba, por lo que decidí insistir.
-Marina? Cual es tu respuesta?-seguía sin contestar. Empecé a
preocuparme. Me levanté un poco para poder mirarle a la cara. Estaba
dormida, tenía los ojitos cerrados, la boca semiabierta, y las manos
bajo su cara. Estaba guapisima, tenía carita de ángel cuando
dormía, la luz de la luna se reflejaba en sus mejillas, me dieron
ganas de besarla, pero no quería despertarla, ya hablaría con ella
mañana por la mañana.
Narra Marina:
Louis estaba tumbado conmigo, abrazándome, bajo la luz de la luna,
desearía quedarme allí siempre. De repente Louis empezó a hablar,
yo tenia los ojos cerrados, pues estaba quedándome dormida, aunque
intenté prestarle mi máxima atención.
Empezó a decir que me quería, y que si yo sentía lo mismo hacia
él.
Quería estar conmigo en serio!? OFICIALMENTE!?
No tenía palabras, no sabía que hacer, abría los ojos y le
contestaba? Me hacía la dormida? Estaba segura de que en ese momento
no me saldrían las palabras, por lo que elegí la segunda opción.
Él insistía. Noté como se levantaba un poco, estaba casi segura de
que en ese momento estaba mirándome, no sabía como se me veía
desde fuera, a lo mejor estaba horrible, pero no podía moverme, él
se daría cuenta. Noté que tenía la boca abierta, que vergüenza,
Louis por favor para de mirarme!
Él volvió a tumbarse. Uf, por fin. Tenía muy claro lo que iba a
decirle. Ahora a dormir, y hasta la mañana siguiente.