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sábado, 9 de marzo de 2013

London City - Capitulo 2


Esa noche en ese mismo apartamento un par de horas después.

-Paula no bebas más. -Teresa le coge el vaso a su amiga y lo vacía en el fregadero.
-Ehh! ¿Qué haces? ¿Estás loca o que?-Paula se ha enfadado. Con lo feliz que estaba ella con su cuarto vaso de vozka, y su amiga lo ha tenido que estropear.
-Estás fatal. No voy a permitir que bebas más. -Paula empieza a reirse ante esas palabras, pero su amiga permanece seria, y es que ella apenas ha bebido, y se lo dice muy en serio.
-Mi vida es una mierda, tarararara...-empieza a cantar la chica. -pero me voy a Londreeeees! -Teresa observa como su amiga levanta el brazo con el vaso vacio en la mano, y hace un gesto como si estuviera brindando, luego se lleva el vaso a la boca, y al ver que no tiene nada, se lleva una gran decepción. La chica que está de pie no puede evitar sonreir. Paula está sentada en una silla de la cocina, con el vestido que se había puesto para salir con Jon demasiado subido, y los tacones tirados a un lado. Sus pies descalzos juegan deslizandose por el suelo hacia alante y hacia atrás. Teresa se mantiene de pie apoyada contra la encimera.
-Anda vamos, que te llevo a tu casa. -Dice la chica que está sobria acercandose a su amiga y ayudandola a levantarse con una sonrisa.
Teresa se pone una cazadora y unos pantalones vaqueros, coge las llaves y salen del apartamento.
Esa noche Paula dormirá como nunca.

Al día siguiente por la mañana en el piso de Paula.


-Si es que no deberías de haber bebido tanto. -Teresa aparece por la puerta de la habitación en la que intenta dormir la chica de pelo rubio. Paula tiene una melena rubia que le llega hasta la cintura, y la mitad de su pelo lo lleva teñido de rojo. Tiene los ojos grandes y castaños, nariz pequeña y chata, y labios gruesos y rosados. Su piel es pálida, pero coge color rápido.
-No bebí “tanto” como tu dices. - dice haciendo enfasis en la palabra que ha dicho tambien su amiga.
-Ya bueno... no te has presentado.
-Lo siento, me quedé dormida. ¿Estás enfadada? -Pregunta Paula levantando la cabeza de la almohada para mirar a su amiga que la observa desde la puerta.
-No, imaginaba que podía pasar despues de lo de anoche. -la chica hace una mueca con la boca y se hacerca hasta la cama. -Si quieres comprar los billetes tienes que levantarte ya.
¿Billetes? ¡Ayer quedaron en irse a vivir a Londres! A Paula se le había olvidado por completo ese tema.
-Joder. -se levanta de la cama con torpeza agarrandose la cabeza como si se le fuera a caer y se mete en el cuarto de baño.
-¿Te duele mucho? - le pregunta Teresa acercandose a la puerta para que su amiga la escuche.
-Bastante...- se escucha decir al otro lado de la puerta.
-Te voy haciendo tostadas y café, y te preparo una pastilla, así tardamos menos.
-Vale. ¡Gracias!
Cuando Paula sale de su habitación ya está vestida con unos vaqueros pitillos, una camiseta de mangas cortas blanca y larga, y una chaqueta negra encima. Se ha maquillado poco, y ella no se ve bien, como siempre, pero sin embargo su amiga la ve igual de guapa que de costumbre.
Llega a la cocina y se encuentra a Teresa con una bandeja llena de comida. El olor a café inunda sus fosas nasales y hacen que le suene la barriga. Las dos chicas se rien y se dirigen al salón donde se tomará el desayuno.

Esa mañana de Abril, en una parte de la bella ciudad de Londres.


¡Vaya! Jamás había visto a tantas fans juntas. ¿A quien quiere engañar? Si las ha visto, a muchas más, pero no se termina de acostumbrar a ello. Los cinco chicos acaban de salir de un par de coches y se dirigen a un estudio donde grabaran su nuevo tema musical, pero para su sorpresa, la entrada estaba llena de fans. Por fin han conseguido entrar, y Harry se quita la chaqueta. Demasiado calor.
-Hola chicos. Me alegro de volver a veros. -dice un chico alto y joven, con pelo largo hasta los hombros, y gafas de pasta negra. Este estira el brazo para darle la mano a cada uno de los jovenes  con una sonrisa, a la que ellos responden con una aún mayor.
-Venid por aquí.
El chico de las gafas los guía hasta una habitación donde se encuentra el estudio de grabación. No se acuerdan de cuantas veces han estado ya en sitios así, y aún les sigue entusiasmando.
-Si todo va bien,  tardaremos poco. -dice con una sonrisa. Menos mal, despues de lo de anoche, Harry apenas puede mantenerse en pie. Le duele la cabeza y de vez en cuando le entra fatiga inesperada. Beber tanto no le sienta bien.
-¿Te encuentras bien? - le pregunta Liam en voz baja acercandose un poco a su oído. -ayer bebiste demasiado.
-Estoy bien, solo un poco resacoso. -dice con una sonrisa forzada. No está bien, si por él fuera, aún estaría en la cama, entre esas sábanas de franela que tanto le gustan. Pero ahora le tocaba esforzarse, tragarse su malestar, y dar todo lo que tiene ante aquel micrófono.

La noche anterior, en un local del centro de Londres.


-Entonces te llamas Diana, ¿no?
-Si, Diana. -dice la chica con una sonrisa. ¿Quién le iba a decir que esa noche acabaría hablando con el famoso Harry Styles, en la fiesta a la que ni si quiera quería ir?
-¿Quieres una copa? No se donde se ha metido mi amigo, y me tendré que quedar aquí un rato. -dice el chico haciendo una mueca antes de sonreir.
-Claro, ¿por que no?
Se tomaron la primera, luego vino la segunda, y acabaron con una sobrante tercera. Los dos reían, ni si quiera sabían la razón de por qué lo hacían, pero no podían parar. Paul le había dicho a Harry que intentara controlarse con la bebida, ya que mañana les tocaba grabar, pero que se le iba a hacer, él no tiene la culpa de haber conocido a una chica tan maja y divertida.
A lo lejos ve a Louis, ¿Donde se había metido? Ya ni se acordaba de que había ido a la fiesta con él.
El chico de pelo rizado levanta la mano y le hace una seña para que lo vea, este le corresponde con un movimiento de cabeza al verlo y una sonrisa. ¿Tenía los ojos muy rojos o se lo parecía solo a él? Parece ser que Louis tambien se ha pasado un poco con la bebida.
-Disculpa. Me tengo que ir. Me alegro de haberte conocido. -Harry se aproxima a ella y le da un par de besos torpemente, luego se dirige hacia su amigo a trompicones.
-Menos mal que no había que beber. -dice Louis cuando su compañero llega hasta él, con una sonrisa.
-Mira quien habla. -los dos rien y empiezan a andar hacia la puerta, va siendo hora de irse a casa.
Al salir intentan controlarse un poco, y disimular su mal estado, ya que en la entrada del local hay un par de periodistas y fotógrafos. Los chicos se limitan a sonreir y entran en el coche de Harry. No está en condiciones de conducir, por lo que saca el teléfono de su bolsillo y busca el numero de Liam en su agenda.
-Si? - parece ser que le ha despertado. “Me va a caer una buena” piensa Harry mirando a Louis preocupado. El cantante de ojos verdes le explica a Liam lo ocurrido, y le pide que vaya a buscarlos, ya que no quiere arriesgarse a tener un accidente. El chico acepta de mala gana, y a la media hora se presenta allí con su coche y los lleva a casa un poco enfadado con sus amigos, que esa noche no deberían de haber bebido.

sábado, 2 de marzo de 2013

London City - Capitulo 1


Una mañana de Abril en un edificio del centro de la ciudad.

El timbre suena, para el parecer de Paula, más alto de lo normal. Son las 12 y media, y aún sigue en la cama. Por poco tiempo. Abre un poco los ojos, y los rayos de luz que se cuelan por los huecos de la persiana impactan contra ellos haciendo que los vuelva a cerrar.
-Paula! Abre! Soy yo!- la chica aun sigue en la cama a pesar de las voces de su mejor amiga que acaba de oir al otro lado de la puerta de su piso. Cuando está apunto de volverse a quedar dormida, escucha como unas llaves se meten en la cerradura. Paula se pregunta como demonios tiene la llave de su piso. Extrañada se destapa, se calza sus zapatillas de andar por casa, y con el mismo aspecto de haberse levantado hace dos segundos, cruza el pequeño pasillo y abre la puerta antes de que su amiga gire la llave.
-Explicame de donde has sacado la llave. -dice Paula medio sorprendida y medio dormida aun, aunque con tono bromista. Teresa se rie y responde con una sonrisa.
-La he cogido de debajo de la alfombrilla, eres muy previsible.
-Que bien... -dice la recién levantada mientras se da la vuelta y vuelve a su habitación dejando la puerta abierta.
-No irás a dormirte de nuevo, ¿verdad?
-Es cierto, ¡soy previsible! -tras esas palabras se escuchan los muelles de la cama. Teresa suspira y entra en la casa cerrando la puerta a su espalda.
Esa mañana habían quedado a las 12 para ir a comprar los billetes de su viaje a Londres. Pero Paula no había aparecido en el lugar acordado, y su amiga creía saber la razón.

El día anterior, en casa de Teresa, a las 11 de la noche.

No puede creerlo. Han llamado a su puerta, a esas horas. Incluso estaba a punto de irse a la cama cuando el timbre sonó. No se puede ni imaginar quien será. Expectante, sale del cuarto de baño en el que se estaba quitando las lentillas para acostarse, y se dirige a la puerta principal.
-¿Quién es? -dice con un tono de voz no muy alto.
-Soy yo... -escucha decir al otro lado de la puerta, la voz de su mejor amiga entre sollozos. Rápidamente gira el picaporte y se encuentra a Paula frente a ella, con el rímel corrido, y un tacón en la mano. Estaba hecha un cromo.
-Que... ¿qué te ha pasado?-pregunta Teresa en cuanto se recupera de ver a su amiga así. Ella no responde, y antes de que pueda volver a preguntar, Paula explota en lágrimas y sollozos. Los brazos de la sorprendida rodean el cuello de su amiga, y hace que esta apoyé la cabeza en su hombro. Nota la calidez de sus lágrimas mojando su pijama. Las dos entran en la casa y van a la habitación de la propietaria. Luego se sientan en su cama.
-Venga va, explícame que ha pasado, Paula. Me estoy asustando. -dice Teresa buscando los ojos de su amiga que mira al suelo sin parar de llorar.
-Me ha dejado. Dice que soy demasiado poco para él, que él solo buscaba un rollo de una noche. -dice entre sorbido y sorbido de mocos.
-Que cabrón. -dice Teresa abriendo mucho los ojos. -y pensar que yo os presenté... lo siento.
-No es culpa tuya, Tere... era un imbécil. -parece que Paula se ha tranquilizado un poco, y las lágrimas han dejado de salir. Ahora lo que quedan son restos de maquillaje corrido, por toda su cara.
-Anda ven... Limpiate un poco, que estas hecha un desastre. - sonrié a su amiga, pero esta solo se levanta y se dirige al cuarto de baño, con ella detrás. Teresa nunca había visto a Paula así, no es una chica que llore por cualquier cosa, todo lo contrario, cree que es la primera vez que la ha visto llorar.
-Si quieres te puedes quedar a dormir aquí conmigo. - le sonrie, y le acaricia la espalda mientras la otra chica se lava la cara con una toallita. Esta sonríe entristecida.
-No, gracias. No quiero molestarte, por lo que parece te ibas ya a la cama, como siempre, igual de sosa. - Teresa se ríe. Su amiga ya está mejor.
-Al menos quedate un rato aquí conmigo, no quiero que te vayas a tu casa así.
Las dos amigas se dirigen al salón y encienden la televisión.
-Estoy harta de esta ciudad, Tere, de la gente que nos rodea, de los problemas, de los tios.
-Lo sé, yo estoy igual...
-Supongo que si. -las dos amigas observan la TV entristecidas. Sus vidas no son especialmente lo que ellas desean. Paula quería estudiar criminología, aunque en realidad lo que realmente deseaba con todas sus fuerzas, es llegar a ser alguien importante en el mundo de la música, irse a Inglaterra, y conseguir lo que desea. Ahora trabaja en un pequeño karaoke de un bar, en el que no le pagan especialmente bien. Teresa en cambio, quiere estudiar filología inglesa, tambien ama la música, pero más como entretiempo que como oficio. Se fue de casa en cuanto cumplió los 18, ya que no soportaba a sus padres. Paula no tiene padres, estuvo viviendo de familia en familia, pero ninguna era capaz de soportarla y controlarla, por lo que a los 18 se compró un piso y ahora vive sola. Teresa la conoce desde los 15 años, ya que iban al mismo instituto. Sabe todas sus historias, todo por lo que ha pasado con cada familia, al igual que Paula sabe lo que ha pasado ella entre las peleas de sus padres, y los castigos que le imponían.
En ese momento están poniendo un programa rodado en Londres en la TV, y a Paula se le ocurre una gran idea.
-¿Y si nos vamos a Londres? ¿a vivir? -dice la chica sin dejar de mirar la televisión.
-¿Qué? -Teresa se ha sorprendido con la pregunta y ahora la mira desconcertada.
-Si. ¿Y si nos vamos? ¿Y si dejamos todo atrás? Empezaríamos una nueva vida, juntas. ¿Te lo imaginas? Vamos a olvidarnos de todo y empezar de cero. Es lo que queríamos, ¿no?
-Estas loca, Paula. -dice Teresa riendo.
-¡No! Lo digo en serio. ¿No querías viajar? -dice la chica ofendida.
-Pues claro que quería viajar, y tu también. Pero de la noche a la mañana no podemos irnos a Londres. ¡a vivir! De verdad, te has vuelto loca.
-¿Por qué no? Mañana mismo compramos los billetes. -Paula está convencida de lo que quiere, y nada ni nadie le hará cambiar de opinión, cosa que pone nerviosa a Teresa. ¿Quiere comprar los billetes, mañana? La chica no debe de estar diciendolo en serio.
-Estas de broma. ¿Verdad?
-¿Eres tonta? ¡Sería genial! Por favor... -Paula le coge de la mano a su amiga y le pone pucheros, a lo que esta no puede resistirse.
-Seguramente cambiaré de opinion... pero vale. Vamonos a Londres.
-¿De verdad? -a la chica no le cabe una sonrisa mas grande en la cara.
-Si, pero dime de donde sacaremos el dinero. - Paula explota en gritos de ilusión. No puede creerse que vayan a ir a Londres... ¡A vivir!
-Tu tranquila, de eso me encargo yo.
Paula se levanta torpemente del sofá y se dirige a la cocina de la casa de su amiga. Al salir lleva una botella de vozka en una mano y un par de vasos en la otra. Teresa se niega a beber, pero Paula coge un vaso y se sirve sin cortarse un pelo. Al terminarselo le llena a su amiga su vaso obligandola a beber y se vuelve a llenar el suyo. Las dos chicas se ríen, están felices, raras, no pueden creerse que vayan a irse a vivir a Londres. Y es que ni una, ni la otra, sabe la grandísima historia que les espera en esa fria, y preciosa ciudad.


Nueva novela!

Hola cielos!
Quería deciros, que voy a empezar una nueva novela,  pero eso no significa que no vaya a seguir las otras dos. Iré subiendo capítulos de las 3 novelas, de acuerdo? Me gustaría que leyerais el capítulo 1 de la nueva  novela, titulada "London City" que subiré despues de esto, y si os gusta, que me digais si os aviso cuando suba capítulo :) Muchas gracias por leer, y por vuestra paciencia al esperar los nuevos capítulos. Un beso.
                                                                                                                                La escritora.