Una mañana de Abril en un
edificio del centro de la ciudad.
El timbre suena, para el parecer de
Paula, más alto de lo normal. Son las 12 y media, y aún sigue en la
cama. Por poco tiempo. Abre un poco los ojos, y los rayos de luz que
se cuelan por los huecos de la persiana impactan contra ellos
haciendo que los vuelva a cerrar.
-Paula! Abre! Soy yo!- la chica aun
sigue en la cama a pesar de las voces de su mejor amiga que acaba de
oir al otro lado de la puerta de su piso. Cuando está apunto de
volverse a quedar dormida, escucha como unas llaves se meten en la
cerradura. Paula se pregunta como demonios tiene la llave de su piso.
Extrañada se destapa, se calza sus zapatillas de andar por casa, y
con el mismo aspecto de haberse levantado hace dos segundos, cruza el
pequeño pasillo y abre la puerta antes de que su amiga gire la
llave.
-Explicame de donde has sacado la
llave. -dice Paula medio sorprendida y medio dormida aun, aunque con
tono bromista. Teresa se rie y responde con una sonrisa.
-La he cogido de debajo de la
alfombrilla, eres muy previsible.
-Que bien... -dice la recién levantada
mientras se da la vuelta y vuelve a su habitación dejando la puerta
abierta.
-No irás a dormirte de nuevo, ¿verdad?
-Es cierto, ¡soy previsible! -tras
esas palabras se escuchan los muelles de la cama. Teresa suspira y
entra en la casa cerrando la puerta a su espalda.
Esa mañana habían quedado a las 12
para ir a comprar los billetes de su viaje a Londres. Pero Paula no
había aparecido en el lugar acordado, y su amiga creía saber la
razón.
El día anterior, en casa de
Teresa, a las 11 de la noche.
No puede creerlo. Han llamado a su puerta, a esas horas. Incluso
estaba a punto de irse a la cama cuando el timbre sonó. No se puede
ni imaginar quien será. Expectante, sale del cuarto de baño en el
que se estaba quitando las lentillas para acostarse, y se dirige a la
puerta principal.
-¿Quién es? -dice con un tono de voz no muy alto.
-Soy yo... -escucha decir al otro lado de la puerta, la voz de su
mejor amiga entre sollozos. Rápidamente gira el picaporte y se
encuentra a Paula frente a ella, con el rímel corrido, y un tacón
en la mano. Estaba hecha un cromo.
-Que... ¿qué te ha pasado?-pregunta Teresa en cuanto se recupera de
ver a su amiga así. Ella no responde, y antes de que pueda volver a
preguntar, Paula explota en lágrimas y sollozos. Los brazos de la
sorprendida rodean el cuello de su amiga, y hace que esta apoyé la
cabeza en su hombro. Nota la calidez de sus lágrimas mojando su
pijama. Las dos entran en la casa y van a la habitación de la
propietaria. Luego se sientan en su cama.
-Venga va, explícame que ha pasado, Paula. Me estoy asustando. -dice
Teresa buscando los ojos de su amiga que mira al suelo sin parar de
llorar.
-Me ha dejado. Dice que soy demasiado poco para él, que él solo
buscaba un rollo de una noche. -dice entre sorbido y sorbido de
mocos.
-Que cabrón. -dice Teresa abriendo mucho los ojos. -y pensar que yo
os presenté... lo siento.
-No es culpa tuya, Tere... era un imbécil. -parece que Paula se ha
tranquilizado un poco, y las lágrimas han dejado de salir. Ahora lo
que quedan son restos de maquillaje corrido, por toda su cara.
-Anda ven... Limpiate un poco, que estas hecha un desastre. - sonrié
a su amiga, pero esta solo se levanta y se dirige al cuarto de baño,
con ella detrás. Teresa nunca había visto a Paula así, no es una
chica que llore por cualquier cosa, todo lo contrario, cree que es la
primera vez que la ha visto llorar.
-Si quieres te puedes quedar a dormir aquí conmigo. - le sonrie, y
le acaricia la espalda mientras la otra chica se lava la cara con una
toallita. Esta sonríe entristecida.
-No, gracias. No quiero molestarte, por lo que parece te ibas ya a la
cama, como siempre, igual de sosa. - Teresa se ríe. Su amiga ya está
mejor.
-Al menos quedate un rato aquí conmigo, no quiero que te vayas a tu
casa así.
Las dos amigas se dirigen al salón y encienden la televisión.
-Estoy harta de esta ciudad, Tere, de la gente que nos rodea, de los
problemas, de los tios.
-Lo sé, yo estoy igual...
-Supongo que si. -las dos amigas observan la TV entristecidas. Sus
vidas no son especialmente lo que ellas desean. Paula quería
estudiar criminología, aunque en realidad lo que realmente deseaba
con todas sus fuerzas, es llegar a ser alguien importante en el mundo
de la música, irse a Inglaterra, y conseguir lo que desea. Ahora
trabaja en un pequeño karaoke de un bar, en el que no le pagan
especialmente bien. Teresa en cambio, quiere estudiar filología
inglesa, tambien ama la música, pero más como entretiempo que como
oficio. Se fue de casa en cuanto cumplió los 18, ya que no soportaba
a sus padres. Paula no tiene padres, estuvo viviendo de familia en
familia, pero ninguna era capaz de soportarla y controlarla, por lo
que a los 18 se compró un piso y ahora vive sola. Teresa la conoce
desde los 15 años, ya que iban al mismo instituto. Sabe todas sus
historias, todo por lo que ha pasado con cada familia, al igual que
Paula sabe lo que ha pasado ella entre las peleas de sus padres, y
los castigos que le imponían.
En ese momento están poniendo un programa rodado en Londres en la
TV, y a Paula se le ocurre una gran idea.
-¿Y si nos vamos a Londres? ¿a vivir? -dice la chica sin dejar de
mirar la televisión.
-¿Qué? -Teresa se ha sorprendido con la pregunta y ahora la mira
desconcertada.
-Si. ¿Y si nos vamos? ¿Y si dejamos todo atrás? Empezaríamos una
nueva vida, juntas. ¿Te lo imaginas? Vamos a olvidarnos de todo y
empezar de cero. Es lo que queríamos, ¿no?
-Estas loca, Paula. -dice Teresa riendo.
-¡No! Lo digo en serio. ¿No querías viajar? -dice la chica
ofendida.
-Pues claro que quería viajar, y tu también. Pero de la noche a la
mañana no podemos irnos a Londres. ¡a vivir! De verdad, te has
vuelto loca.
-¿Por qué no? Mañana mismo compramos los billetes. -Paula está
convencida de lo que quiere, y nada ni nadie le hará cambiar de
opinión, cosa que pone nerviosa a Teresa. ¿Quiere comprar los
billetes, mañana? La chica no debe de estar diciendolo en serio.
-Estas de broma. ¿Verdad?
-¿Eres tonta? ¡Sería genial! Por favor... -Paula le coge de la
mano a su amiga y le pone pucheros, a lo que esta no puede
resistirse.
-Seguramente cambiaré de opinion... pero vale. Vamonos a Londres.
-¿De verdad? -a la chica no le cabe una sonrisa mas grande en la
cara.
-Si, pero dime de donde sacaremos el dinero. - Paula explota en
gritos de ilusión. No puede creerse que vayan a ir a Londres... ¡A
vivir!
-Tu tranquila, de eso me encargo yo.
Paula se levanta torpemente del sofá y se dirige a la cocina de la
casa de su amiga. Al salir lleva una botella de vozka en una mano y
un par de vasos en la otra. Teresa se niega a beber, pero Paula coge
un vaso y se sirve sin cortarse un pelo. Al terminarselo le llena a
su amiga su vaso obligandola a beber y se vuelve a llenar el suyo.
Las dos chicas se ríen, están felices, raras, no pueden creerse que
vayan a irse a vivir a Londres. Y es que ni una, ni la otra, sabe la
grandísima historia que les espera en esa fria, y preciosa ciudad.

VA PAULA QUE TE AMO MUCHO JODER
ResponderEliminarPerfecto se le queda corto kajhdfakjhfda maravilloso nena!!
Quiero el proximo in this moment ok?? jajajaja
Te quiero nena <3
jajaajajaja me alegro de que te haya gustado :) Pues esta noche seguiré escribieno, vale?
EliminarLo mismo te digo con tu novela! jajajajaja
Te quiero mucho mi niña <3
Me ha encantado paula! Avisame cuando subas capitulos de las 3 novelas pleease! Soy @mariabenitez_pl :)
ResponderEliminarAww si? :) Muchas gracias! Pues yo te aviso siempre que suba cielo :) x
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