Viaje.
Llegó el gran día. Las chicas
habíamos puesto los despertadores a la misma hora para levantarnos
juntas. Eran las 6 de la mañana y ya estaba preparada para irme al
aeropuerto. Cogí la enorme maleta azul, y crucé la puerta con los
ojos llenos de lágrimas de la emoción.
Mis padres me llevaron en coche y me
dejaron donde mis amigas me esperaban. Me despedí de ellos, puse las
maletas junto a todas las demás en el avión, y me monté con mis
amigas. Estábamos eufóricas.
Éramos cinco, Alba, mi pequeña morena
amiga de 17 años, de familia con mucho dinero, pero sin embargo
humilde y cariñosa, Marina, con también esos años, una niña
normal, y muy inteligente, Ana María, con 18 años de edad, la más
nueva en el pueblo, con un padre policía y protector, Ana, mi mejor
amiga quizás, de 19 años, repetidora por vaguez, con la que llevo
un año sin separarme, con una familia corriente y muy cristiana, y
yo, con 18 años cumplidos en enero, y una familia normal, con una
hermana de 3 años mayor que yo, y un queridísimo Pastor Alemán
llamado Sófocles.
Yo estaba sentada con Ana María, y
Ana, Marina y Alba estaban las tres sentadas en los asientos del
medio. Cada una iba hablando de una cosa diferente, estábamos muy
nerviosas por ver el apartamento y la universidad, pero sobre todo,
por ir al concierto de One Direction.
Los padres de Ana y los mios se
pusieron de acuerdo para comprarnos entradas a todas con el fin de
que nos acordemos de ellos cuando estuviéramos viviendo en Londres,
simplemente un recuerdo.
A la media hora en el avión, todas se
habían dormido, sin embargo yo no, serían los nervios de llegar
supongo, asi que cogí mi móvil con los cascos y me puse a escuchar
música, pero no cualquiera, si no “Moment”, de mis chicos.
Cuarto paso: CONSEGUIDO.
Quinto paso: Instalarnos y conocer
nuestra nueva ciudad.
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