Llegada, el
principio de una nueva vida.
Estábamos llegando, el piloto lo había anunciado por los altavoces.
Algo subió por mi barriga hasta llegar a la garganta, tragué
saliva, y desperté a mis amigas.
-¿Qué pasa?- dijo Alba antes de que el piloto anunciara de nuevo
que ibamos a aterrizar, se le transformó la cara de momento, pasó
de tener una cara de dormida alucinante a que se le abrieran
muchisimo los ojos y empezara a gritar.
-¡Ya hemos llegado! Oh, Dios mio estamos aquí!.
Ana María corriendo se subió encima mia para mirar por la ventana,
ya que era yo quien estaba junto a esta. Empezamos a reirnos todas.
Estabamos alucinadas, desde la ventanilla se veía Londres entero,
cuando llegamos era de noche, por lo que aun se veía más precioso.
El avión ya había aterrizado por lo que bajamos y cogimos nuestras
maletas.
Pedimos un taxi que nos llevara a casa, teníamos la dirección
apuntada en un papel porque sabíamos que no nos íbamos a acordar de
ella, y se lo dimos al conductor.
Al llegar el edificio no era muy alto, pero tampoco era de los más
bajos de la ciudad. Entramos corriendo sin pensarlo dos veces, esto
era algo nuevo y fantástico, ni si quiera nos paramos a coger el
ascensor, subimos por las escaleras.
Al llegar a nuestro apartamento, entramos sin dudarlo, al entrar a la
derecha, había una cocina que no tenia puerta, la separaba del salón
una especie de encimera como la de los bares, tenía una columna en
cada esquina. Siguiendo adelante estaba el salón, con un sofá en
forma de L frente a la TV, con al menos cinco cojines celestes a
conjunto con las banquetas de la cocina y la alfombra que cubría
toda la habitación, también había dos puff, uno celeste y otro
color verde pistacho, y una mesa enfrente de estos. A la izquierda
estaba el dormitorio, un solo dormitorio para las cinco. Dentro de él
había tres camas y una litera de dos, también una mesa de estudio,
y a la derecha de la habitación estaba el cuarto de baño. El piso
estaba genial, las paredes del salón tenían dos grandes cristaleras
que cubrían la pared de enfrente de la entrada entera, nuestra
planta era la más alta de todas por lo que desde ahí se veía
Londres entero.
A la mañana siguiente tendríamos que ir de compras y a buscar
trabajo, las clases todavía no habían empezado por lo que teníamos
al menos un dos libre, y nuestra estancia allí no era gratis.
Veníamos muy cansadas por lo que rapidamente cada una vació su
maleta en su parte del armario empotrado que había en la habitación,
había dos por lo que uno lo tendrían que compartir tres.
Al terminar cada una se acostó en su cama elegida.
-Buenas noches a todas chicas, mañana nos espera un gran día, asi
que descansad.- dijo la pequeña Marina dándole un beso a cada una
antes de irse a su cama.
-Hasta mañana!- dijimos todas a la vez.
Quinto paso: MÁS QUE CONSEGUIDO.
Sexto paso: Conocer Londres y buscar trabajo.
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